Corrupción, guaridas fiscales y clases sociales

Mar, 14/03/2017 - 14:37 -- Vinicio Vargas
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Si de algo ha servido la puesta en escena pública de los actos de corrupción de escala planetaria, es para que se visibilice que este tipo de delito tiene carácter clasista, esto es, no es característico de miembros de cualquier clase social, sino de alguna en particular.

Se confirma que quienes más hacen uso de los mecanismos jurídicos y extrajurídicos de la corrupción para la evasión de impuestos, lavado de dinero, defraudación fiscal, extorsión, etc., son los que ponen a su servicio estos mecanismos y funcionarios de la administración pública de niveles de decisión institucional.

IMPULSO A LA CORRUPCIÓN

En otros términos, esta corrupción es impulsada por las clases que se caracterizan por poseer las empresas que buscan elevar sus utilidades empleando tales mecanismos de defraudación fiscal internacional. Son las mismas que se refugian con sus bancos privados, en los mal llamados ‘paraísos fiscales' o ‘Red de Guaridas Fiscales (RGF)' como las denomina el especialista en tributación y lucha antilavado, Juan Valerdi.

No hay mención de los actores de las clases subalternas de la sociedad en los manejos de estas danzas de millones. No se conoce de ningún oficinista, mensajero, conductor o funcionario profesional fuera de los niveles de decisión implicados en los enjuiciamientos más publicitados.

No se conoce que haya albañiles, electricistas, conductores de equipo pesado o personal profesional de la gestión socio ambiental de las construcciones de obras gestionadas por la empresa ODEBRECHT, ni en Panamá ni en el extranjero.

Ergo, se trata de un fenómeno que no es ni fomentado ni realizado en su beneficio por las clases trabajadoras, sino por los miembros de las clases ricas y poderosas, con el servicio cómplice de los que gestionan los proyectos del estado, no su nivel técnico, sí sus niveles de decisión gubernamental.

OTRO ASPECTO CENTRAL DE LA CORRUPCIÓN

El segundo hecho puesto al conocimiento público, no está tan visibilizado. Se trata del hecho que se dirige el golpe a parte de los que incurren en este tipo de corrupción-de alto impacto- más no al sujeto más prominente de esta trama, más beneficiado con las redes de guaridas fiscales y más beneficiados con el debilitamiento de los grupos económicos de los países fuera del imperio.

En efecto, Valerdi (2016) con conocimiento de causa, pone en evidencia que estas ‘Redes de Guaridas fiscales', algunas fuera de Estados Unidos de América, otras dentro de este mismo país, administran identidades societarias, cuentas y fondos que provienen de distintas fuentes.

Lo que interesa aquí, empero, es que todas las cadenas televisivas más ‘prestigiosas' de la difusión de noticias, se empeñan en atraer la atención hacia personalidades y grupos que participan con menor volumen de capitales en el total de estas RGF: los grandes ejecutores del crimen organizado (narcotraficantes, tratadores de personas, traficantes de armas, etc.) y los funcionarios políticos de los países, en su mayoría, subdesarrollados.

En este sentido, este autor presenta evidencias de que estos últimos solo tienen una participación que ha sido estimada en alrededor del 5% y los primeros, participan con fondos estimados en el 35% de los capitales totales manejados por estas RGF (ver gráfica).

Los principales usuarios de estas guaridas modernas, son las corporaciones multinacionales y los propietarios de grandes fortunas, que al igual que los dos protagonistas recién mencionados, logran hacer uso pleno de la RGF mediante los servicios desarrollados especialmente para ello por parte de los grandes bancos multinacionales con su ‘banca privada' y de las cuatro grandes firmas de auditoría en la administración de sus balances de contabilidad y relación con los fiscos.

Estos ‘peces gordos' forman el 60% restante de la torta que administra la RGF, (Valerdi, 2016).

En una publicación analítica sobre este problema, titulada ‘Bahamas leaks: es urgente reformar el sistema tributario internacional' se hizo público hechos que permitieron concluir que: ‘Ha quedado claro cómo los bancos internacionales crean empresas offshore para ayudar a las grandes corporaciones y grandes fortunas a trasladar importantes sumas de dinero sin declararlas, evitando pagar impuestos y desfinanciando a los gobiernos que las albergan" (Olivares, Omar, 2016).

CRIMEN ORGANIZADO NO LEGALIZADO

En verdad, este ataque hacia el crimen organizado no legalizado (porque el saqueo de muchas de las corporaciones transnacionales también es crimen organizado, solo que está legalizado) y hacia las altas autoridades del estado, tiene como propósito vulnerar no solamente la soberanía-al imponerles a los países del segundo y tercer mundo (subdesarrollados) medidas de asfixia a sus propias economías y sus propias empresas-sino que mantiene la fijación del público lejos de quienes están mayormente envueltos en este saqueo de alto impacto.

El ataque contra empresas como Odebrecht, o Mossack-Fonseca o las de la familia Waked por parte de la institucionalidad de EE.UU. tiene más ese tipo de motivación que de real preocupación por erradicar la corrupción.

La red de guaridas fiscales de Estados Unidos, por ende, sus bancos y empresas, no estaban siendo beneficiadas con las transacciones ‘creativas' por parte de competidoras de países subdesarrollados.

Obviamente, no se trata de negar la existencia de los graves problemas de corrupción de las élites políticas de nuestros países subdesarollados, pero si de que haga conciencia que los mayores beneficiarios son las corporaciones multinacionales, que con las filtraciones de información de corrupción (wikileads, Panama Papers, etc), ‘generan un masivo descreimiento de las clases medias en las dirigencias políticas y, lo que es peor, en algunos casos, se llega a que dejen de confiar en las instituciones en sí mismas' (Valerdi, 2016)

DRAMA DE LA CORRUPCION DE ALTO IMPACTO

Así, el golpe dado a estas empresas en Brasil, Argentina, Venezuela, Perú o Panamá, pone en evidencia los verdaderos propósitos de la trama de la Corrupción de alto impacto: por un lado, es absolutamente fomentada por las clases más ricas y poderosas a nivel local e internacional. Nótese que las clases trabajadoras están ausentes en esta confabulación, salvo para pagar los perjuicios producidos por los usuarios de la RGF.

Por otro lado, los mayores beneficiarios de este tipo de corrupción no son los que están puestos en el banquillo de los acusados, gracias a la estrategia de manipulación de las grandes cadenas de difusión de noticias; más bien salen beneficiadas con el derrumbe de empresas y economías de países emergentes o subdesarrollados.

En tal sentido, la lucha contra la corrupción pasa por la concertación de las clases subalternas por extirpar los mecanismos que protegen a los usuarios de las RGF de todo el mundo, incluidas las de Estados Unidos, pero también, poner a las corporaciones transnacionales de los países desarrollados en el banquillo de los acusados, como promotor en última instancia, de la corrupción de alto impacto.

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