Panameñismo y PRD se disputan control de la Asamblea

Vie, 10/03/2017 - 09:54 -- Vinicio Vargas
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En cuatro meses, la Asamblea Nacional debe elegir su junta directiva para el periodo 2017-2018. Ante la atomización en el pleno legislativo y el panorama político rumbo al año electoral 2019, la situación se complica para todas las fuerzas del órgano más político del Estado.

Cada uno de los tres partidos mayoritarios (Panameñista, PRD y CD) busca el control de la Asamblea, pero ninguno por sí solo cuenta con la mayoría para imponer la junta directiva, lo cual los obliga a pactar entre sí. La disyuntiva se centra en quién pacta con quién, y el costo político que pudiera tener una alianza.

La directiva legislativa cobra gran importancia porque serán los dos años previos al próximo torneo electoral. El que controle la Asamblea tendría influencia sobre el torneo electoral de 2019, el Presupuesto General del Estado y el funcionamiento del gobierno.

Por el momento, la creación de comisiones de investigación se ha convertido en una herramienta de presión política entre perredistas y panameñistas.

El PRD propuso crear una comisión para investigar las obras de Odebrecht, lo cual podría afectar el mandato de Juan Carlos Varela. La comisión generó diferencias entre ambas fuerzas. En tanto, el presidente de la Asamblea creó una comisión para investigar el uso irregular de los fondos legislativos para contratar personal eventual.

POSIBLES ESCENARIOS

Las opciones no son muchas. El oficialismo solo tiene 16 diputados, pero ha mantenido el control del pleno integrado por 71. Ahora requiere el apoyo de los 26 diputados del Partido Revolucionario Democrático (PRD). Su otra opción está en los 25 de Cambio Democrático.

Por cuestión de estrategia política, a ninguno de los dos colectivos que dicen ser oposición les conviene aliarse al oficialismo y cargar con lo que consideran el lastre del gobierno, lo que los obliga a alejarse del panameñismo, pero están conscientes de lo que significaría estar lejos del presupuesto o los beneficios de estar cerca del gobierno.

DISTANCIAMIENTO POLÍTICO

Tras la elección de la directiva del PRD en octubre, una de las promesas de su nuevo líder, Pedro Miguel González, fue consolidar al partido como grupo opositor.

Rubén De León, actual presidente de la Asamblea y miembro del PRD, en declaraciones a La Estrella de Panamá dijo que no son aliados del panameñismo, solo pactaron para mantener la gobernabilidad legislativa. Y dice que hay que entender que la Asamblea es un escenario de ‘conciliación política'.

A pesar de esta opinión, el distanciamiento entre ambos partidos aumenta. Como nuevo punto de discordia, el miércoles último, entre perredistas y panameñistas se empezó a considerar la propuesta de una resolución, avalada por algunos miembros del PRD, que pretendían investigar, sin excepción, todas las obras de Odebrecht en este país.

La iniciativa, que no obtuvo el aval de diputados del panameñismo y el CD, no fue discutida ( ver nota relacionada). Diferencias como estas apuntan a que el distanciamiento seguirá creciendo.

De León dice que todavía es muy temprano para pensar en la nueva directiva y que cualquier decisión la tomará la dirigencia del partido en acuerdo con la bancada.

Sin embargo, insiste en que si el mandato del electorado es que sean oposición, así lo será, aunque está seguro de que no serán un obstáculo para el funcionamiento de la Asamblea ni del Estado.

Sobre la denuncia que presentó CD contra el presidente Juan Carlos Varela, respondió que todavía la Comisión de Credenciales no la ha considerado. Sin embargo, está seguro de que no generará un inconveniente clima de inestabilidad en el país.

CD, LA OTRA OPCIÓN

Los 25 diputados del CD se mantienen fraccionados en al menos dos grupos, aunque no dejan de ser una opción. Aunque se les señala por ser parte de los actos de corrupción cometidos en el gobierno de Ricardo Martinelli.

Los panameñistas tienen en contra que Martinelli los expulsó del pasado gobierno. Mientras que los pupilos del expresidente del CD los señalan por haber desatado una persecución judicial que todavía no culmina.

En tanto, los perredistas culpan a Martinelli de haber sembrado el divisionismo en el colectivo que inspiró Omar Torrijos, además de que se impuso como meta ‘destruirlos'.

Ante todo este escenario y los hechos que parecen distanciarlos, cobra vigencia la máxima que dice que en política o entre políticos, todo es posible

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